martes, 15 de septiembre de 2015

¡Vete!

Estoy cansada de intentar hacer las cosas bien y que me trates como una mierda.
Estoy harta de pretender que celebremos mis logros.
Pero lo peor que llevo es que me humilles.
Me enseñaste lo que es el odio, me has enseñado que para estar a tu altura hay que ser cruel.
Pretendías que tuviera envida de otras personas.
¿Crees que te voy a seguir permitiendo que me humilles?
No. Y me da igual que seas de mi familia.
Duele, duele demasiado.
Solo quiero que me dejes en paz.
Quiero vivir mi vida y que no me martilices más.
La familia debería apoyarse no separarse.
Que envidia cuando ves a una familia toda reunida, y dices porque la mía no sera igual.
Yo no puedo evitar ver a ciertos familiares y verles con cara de asco, porque es lo que me producen.
Si suena bastante feo y bastante cruel, pero la guerra no la empece yo y ellos no han hecho nada por pararlo.
Me gustaría tener unos abuelos y unos primos normales.
No personas que tengo que estar lamiéndolas el culo todo el rato, porque así son.
Yo me intento alejar de ellos, pero bueno.
Es una sensación rara.
Y estoy harta.
A veces tengo ganas de irme y no verles más.
Mi felicidad no depende de ellos, pero mi paciencia ya la están agotando.
No  seré la nieta perfecta, pero a los nietos hay que quererles por igual, no más a una que a otras.